Estamos en junio, a un par de semanas de que los más pequeños acaben el curso escolar. Las temperaturas empiezan a incrementar y ya sabemos que el verano está empezando. Para las personas que no cuentan con sistemas de aire acondicionado, estas fechas son muy significativas ya que empiezan una cuenta atrás para combatir un enemigo: las temidas olas de calor, típicas y cada vez más intensas en verano. 

Con o sin ola de calor, conseguir que nuestro hogar se mantenga a una temperatura razonablemente baja en verano es todo un reto. Si no contamos con aire acondicionado, toca agudizar el ingenio para encontrar alternativas asequibles y que funcionen de verdad. La situación no es nueva; generación tras generación, nuestros padres y abuelos se han encontrado con meses de bochorno en los que era necesario utilizar la inventiva popular para conseguir pasar el verano de la mejor manera posible. La mayoría de esos trucos y consejos se mantienen vigentes hoy en día, a los que se van sumando otros nuevos. Siguiendo estos consejos podremos bajar unos cuantos grados de temperatura al ambiente.

Aprovecha las horas sin sol

El momento perfecto para abrir las persianas y ventanas es cuando amanece o anochece.  Es el momento ideal para que el calor acumulado se reemplace por aire fresco. La noche y las primeras horas de la mañana son, obviamente, los periodos más adecuados, pero si además podemos conseguir que se cree corriente entre varias habitaciones de la casa, lograremos unas horas más de respiro.

Acondiciona el entorno para el verano

Así como no nos vestimos igual en invierno que en verano, no debería pasar lo mismo con nuestro hogar. El verano es el momento en que la decoración y los materiales deben reemplazarse por unos más frescos y ligeros. Es hora de guardar las cortinas gruesas y reemplazarlas por unas con materiales más delgados, fríos y de colores más brillantes. Además, para la ropa de cama, te recomendamos reemplazar las telas gruesas por telas ligeras como el lino, te ayudará a no transpirar tanto por la noche. Además, las plantas nos ayudan a mantener una temperatura más suave en la casa.

Las plantas como aislantes 

Nada supera a nuestros amigos vegetales para poder absorber el calor y hacer que el ambiente sea un poco más fresco. Por ejemplo, una enredadera de balcón protege la pared de los rayos del sol. En interior, plantas como los helechos nos ayudan a mantener una temperatura más uniforme y a purificar el aire.

Cambiar el tipo de luz

Las bombillas ordinarias generan calor además de consumir mayor cantidad de energía. Esto definitivamente debe evitarse en el verano. Las bombillas LED, además de un importante ahorro de energía, no contribuyen al ya de por sí elevado aumento de temperatura. Sobre todo en los dormitorios, donde hay que evitar que suba la temperatura para conciliar el sueño.

Encuentra la persiana perfecta

Las ventanas son un elemento importante en nuestra lucha contra el calor. Gracias a ellas recibimos la mayor parte de la temperatura (hasta un 30%) que entra en casa, y gracias a ellas podemos protegernos. Es muy importante tener persianas que nos protejan durante las horas de sol, pero algunas persianas son más útiles que otras. No solo es altamente aislante, agrega oscuridad total y mejora la protección; también ayuda a mantener la habitación caliente incluso en invierno.

Evita el uso innecesario de electrodomésticos

Los aparatos que a menudo se dejan encendidos o inactivos durante todo el día, general calor además de realizar un consumo de energía innecesario. Apaga los electrodomésticos cuando no los uses para agilizar su uso. Por ejemplo, no dejes cargando tu teléfono más tiempo del necesario.